jueves 7 de mayo de 2009

Buenos Aires Parte II

... y bueno, qué puedo decir...

Seguro que si esto lo hubiera escrito mientras estaba de viaje, o incluso nada más volver, hubiera tenido un matiz rosa empalagoso, estaría lleno de emoticones mostrando caritas felices y muchas exclamaciones al final de las frases. Pero por H o por B, este post me decido a escribirlo ahora, y lo cierto es que es totalmente opuesto a lo que debería haber sido.

En Buenos Aires todo fue muy bien, perfecto, un cuento de hadas, un sueño... Los recuerdos que guardo son preciosos, pero parecen tan lejanos e irreales, como rodeados de una bruma. Parece que el sueño ha quedado muy atrás y he despertado a una nueva realidad. Una realidad amarga y dolorosa, una realidad de silencio, de decepciones y de soledad.

Silencio. Silencio como única respuesta a mis preguntas, a mis súplicas. Es frustrante hasta límites insoportables el que te respondan con silencio cuando de veras se necesita una respuesta. Odio el silencio. El silencio no es nada. El silencio es frio, es muerte. Y yo vivo rodeada de silencio.

Decepciones. Qué duro es decirlo, y qué duro es vivirlo. Pero al fin y al cabo esto es única exclusivamente culpa mía. Nos decepcionamos porque esperamos ciertas cosas de los demás, porque confiamos en que eso que esperamos pasará, y pasará como nosotros queremos. Sin embargo, las personas son personas, igual de inestables que yo. Y cuando no recibimos lo que hubieramos deseado, nos decepcionamos.. La culpa la tengo.

Soledad. Soledad la que me envuelve. Es a lo que siempre más he temido. Soy una persona débil, dependiente, que necesita amor, que necesita hablar, y hablarlo todo para organizar sus pensamientos y sus sentimientos. La soledad para mi es no poder vivivr, no poder expresarme, no poder amar.. dejar de ser.

He dejado de ser

Espero poder renacer pronto...